viernes, 26 de agosto de 2011

¡Pilas si le dicen Doctor!

Estaba escuchando recientemente una noticia en Caracol Radio, sobre Inocencio Meléndez, uno de los funcionarios involucrados en el carrusel de contratación de Bogotá, que tiene suspendido a su alcalde, Samuel Moreno (el hermano de Iván, el recordado alcalde de Bucaramanga), cuando para mi sorpresa la juez que estaba leyendo el acuerdo a que habían llegado con la Fiscalía, se refería al personaje como el Dr. Meléndez.
Pensé que había escuchado mal y busqué la grabación y sí, oh sorpresa, la juez se refirió al personaje como el Dr. Meléndez.
¿De cuándo acá esa genuflexión del poder judicial con la corrupción? El señor Meléndez en un ciudadano cualquiera que decidió por sus propia cuenta y riesgo utilizar su cargo para favorecer actos de corrupción y por eso debe pagar. Punto. Ningún Doctor.
A mí realmente ya me parece hasta ofensivo el tratamiento. Doctor les dijeron en el Congreso a Salvatore Mancuso y a Iván Roberto Duque, cuando llegaron a ese recinto, luego de pisar alfombras rojas faranduleras y de haber recibido variados actos de lambonería de los congresistas. Hoy están condenados por paramilitarismo.
Por eso yo digo a lo Tiberio -el dotor que llevo guardado adentro-, que mejor nos vamos desmontando de ese tratamiento, que en Colombia se volvió sinónimo de lo peor que puede llegar a ser un ciudadano. Lástima por los que de verdad lo son.

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