Consumistas. Eso es lo que somos, tal vez sea el único rasgo que nos diferencia de nuestros antepasados mamíferos, junto con el dedo pulgar (ah y depredadores, lo olvidaba).
¡Qué conclusión tan chcichi a la que llegó la bloguera!, dirán ustedes. Pero permítanme contarles los antecedentes.
La semana pasada perdí el celular, que ahora carga facebook, twitter, y todas las mensajerías instantáneas que se les pueda ocurrir. Merced a eso sufro sobresaltos cada minuto de los amigos, las fuentes periodísticas y los otros colegas que descubrieron la mejor manera de no descansar nunca, porque hay que estar en línea y comentando...cualquier cosa, para no dejar de existir.
De manera que estuve un día sin ningún celular y tres con uno básico, que no trina, chilla, ni me quita la paz. Sólo repicaba cuando llegaba una llamada. Como manda la cartilla.
Nadie dijo que teníamos que tener todos los adiamentos, nos creamos la necesidad porque sí. ¡Es un suicidio profesional no tenerlos! Quién sabe de qué nos estamos perdiendo si actuamos de otra forma. Debo confesarles que por tres días recuperé el control sobre mis comunicaciones, después de mucho tiempo y descubrí que sí podría vivir sin black berry.
No hay comentarios:
Publicar un comentario