domingo, 30 de enero de 2011

El daño ya se hizo

Una corta búsqueda en la internet, da cuenta para las nuevas generaciones de qué pasó entre 1994 y 1998, que fue el período en el que Ernesto Samper Pizano gobernó a nuestro país. Las biografías oficialistas (de la web) llegan hasta el momento en que el liberal bogotano le ganó las elecciones al conservador Andrés Pastrana, al obtener 3 millones 733 mil336 votos.
Wikipedia, que es la nueva enciclopedia de los que no quieren leerse todos los libros que se publican sobre la historia de los países, en cambio sí cuenta otras cosas: que la campaña de Samper recibió 6 millones de dólares de la mafia para su campaña política, que fue la primera vez que los Estados Unidos le retiraban la visa a un mandatario colombiano. Yo le agregaría que fueron cuatro años en los que sobrevivir cada día era ya de por sí una hazaña en Colombia, a lo que había que sumar que el mundo entero creía que todos los de este país sembrábamos coca, producíamos cocaína, la consumíamos, éramos mafiosos que teníamos algo qué esconder.
Recuerden que los estadounidenses, británicos, franceses, eran alertados para que vinieran aquí bajo su cuenta y riesgo.
El gobierno Samper nos afectó muchísimo. Dejó sin credibilidad a nuestras instituciones, nos puso a ser tratados como parias por la humanidad. Aquí el debate se llevó al punto de si Ernesto Samper sabía o no que a las campañas en varias partes del país, habían llegado cajas amarradas con cinticas fuscia, que contenían dólares para aceitar al electorado. Y que la plata era de unos señores de Cali, que eran considerados los mafiosos más grandes del mundo.
La justicia de aquí dijo que no, que no sabía, que había sido un señor llamado Santiago Medina el que había orquestado todo en conjunto con unos políticos, algunos de los cuales fueron a parar a la cárcel, en el proceso 8 mil.
Esto es lo que yo le voy a contar a mis sobrinos sobre lo que ocurrió y les voy a decir también que no se les olvide nunca el suceso, porque nos hizo mucho daño a los colombianos, a todos los que estábamos vivos.
No comparto muchas de las posiciones de la analista Claudia López, pero me parece una profesional juiciosa, valiente, documentada, necesaria para el país. Ella, según Samper, le hizo mucho daño a su familia con una columna de opinión.
Ignoro quién es el juez del caso y no tengo ninguna conjetura sobre cómo va a terminar este proceso. Lo único que sé, es que le voy a solicitar a mis sobrinos que su generación le exija una disculpa, por lo menos, a quien nos obligó a arrodillarnos ante el resto del mundo (todavía tenemos hinchada una rodilla).

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