Fernando Soto Rojas es un ex guerrillero venezolano de 70 años, que asumió ayer la presidencia del Congreso de ese país, que allá se llama Asamblea nacional. Algo así como el Benedetti de la hermana república y seguidor a ultranza del primer mejor amigo de nuestro presidente Juan Manuel Santos, el querido, carismático, bienhablado y cultísimo Excmo Presidente de Venezuela.
El señor Soto Rojas no nos causaría ni la más pequeña intriga a los colombianos decentes, salvo detallitos insignificantes hoy en día, como que es seguidor de la causa palestina o de Fidel Castro, si no fuera porque su cerrazón ideológica nos dio una cachetada: fue el congresista que mandó a construir una estatua de alias 'Tirofijo' (se me eriza la piel, Margoth de solo invocar ese nombre).
Pues nada más y nada menos, ese es el personaje que deberá llevar las relaciones políticas de su Congreso con el nuestro y si entendí bien la actualización de mis clases de Ciencia Política (Venezuela lo obliga a uno a eso), durará en el cargo cinco años, que es el período del congreso unicameral venezolano.
¡Hágame el favor!, como decimos en Colombia. Nuestro karma con el trasnocho mamerto, lo vamos a tener que cargar otro ratico.
¡Oh Margoth!
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