Lo prometido es deuda, y viene cargado de delicias gastronómicas.
Decía en mi última entrada, que estuve de vacaciones por Santander con mi familia y además de reconciliarme con el paisaje agreste del sitio geográfico en el que nací (que estaba especialmente verde por las lluvias, porque usualmente es seco), hice un tour gastronómico e histórico que les recomiendo a quienes deseen visitar la cuna de nuestra libertad.
Eso sí, tienen que estar dispuestos a que no les importe echarse unos kilitos encima. La comida los vale.
Nos alojamos en el hotel Mesón del Cuchicute, que está en la vía principal, entre San Gil y Pinchote. Con algo de queja, debo decir que San Gil, la señorial, salvo por los sitios que la circundan o por sus empinadas calles, es un caos urbano terrible, sucio, sin ningún interés por los turistas. Vaya al río Fonce a hacer algún deporte extremo o visite el parque el gallineral, que están medianamente bien mantenidos. Un buen pescado, lo consigue en la carretera, en el restaurante Puerto Mar, fácil de llegar, en plena vía en la ruta hacia Bucaramanga.
En la vía a Charalá, deténgase en dos sitios. En el valle de San José, que tiene un hermoso paisaje, es un pueblo pequeño que puede recorrer a pie, tranquilo, sano y con excelente clima, incluso para que se de un baño de río, o puede solamente ir a probar los mundialmente famosos chorizos de Doña Eustaquia. Eso solo, paga cualquier viaje.
También puede buscar en Charalá además de toda la historia bicentenaria (que la tiene, y mucha en su iglesia, su parque, sus edificaciones, museo), las almojábanas de la panadería la gran danesa y el popular masato santandereano. La zona donde está la panadería no es la mejor de Charalá, pero se puede ir con tranquilidad.
Usted no puede dejar de ir en Santander a Barichara, el pueblito más lindo de Colombia (y es verdad), donde se ha preservado su arquitectura y se han instalado muchas actividades artísticas y culturales. Vale la pena ir, si su presupuesto es alto, quédese en el hotel colonial, pero si busca algo más económico puede perfectamente hacer los recorridos alojándose en hoteles de San Gil, Socorro o en fincas de la zona.
En Barichara es obligatorio que entre a la panadería que lleva el nombre de la población y pruebe pan de yucas, pan de quesos y los dulces de las abuelas, que los hacen muy ricos en todo Santander.
Desde el hotel en que nos alojamos, pudimos visitar también a Guane, un pequeño poblado con mucha historia que vale la pena visitar, lo mismo que a Cabrera, la señorial e histórica Socorro, el mismo Pinchote y El Páramo, donde está la virgen de la salud.
Vale la pena visitar todos estos lugares, que contienen mucha historia y belleza naturales.Seguro que no se arrepentirán.
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