Me llama la atención la estrechez mental de algunas personas. Sobre todo de las que han tenido mucha opción de prepararse, de estudiar, de participar de la decisión de temas ciudadanos en el sector público o privado.Por eso desconfío de quienes dicen que esto no es Dinamarca sino Cundinamarca.
Eso es pensar mirándose al ombligo y no en el entorno. ¿Porqué no puede aspirar la sociedad colombiana a llegar a estándares de desarrollo y calidad de vida de los países desarrollados?
No. Para esos 'estrechos', hay que seguir funcionando en el mundo colombiano, que es tugurial porque así nos tocó vivir hasta el final de los tiempos.
Por esa vía es que lo que nos parece mal es planificar; es ridículo sentarse a diseñar el futuro de los pueblos, las ciudades; es más cosmopolita tener altos índices de criminalidad, narcotráfico, embarazos adolescentes, consumo de drogas, que una ciudad o un país que sea capaz de gobernarse con las normas mínimas de convivencia.
También es la ruta de quienes creen que es biutiful ver cómo envejecen en los semáforos los niños de nuestras ciudades, o les siguen alimentando su vicio a las drogas y al alcohol, para poderlos ver cómo bailan desafinados al lado del carro que conducen. ¡Es que somos autóctonos!
Para quienes así piensan una información. Hasta el ombligo lo están rediseñando los cirujanos plásticos.
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