viernes, 28 de mayo de 2010

El 'profe' tiene razón

En una reciente manifestación en medios, Antanas Mockus (no voy a hablar de elecciones) dijo que en Colombia la gente rechaza más al adicto a las drogas que al 'narco.
Le asiste mucha razón al matemático. Fíjense cómo es la actitud ciudadana, cuando se pasa al lado de alguien que es evidente, está 'llevao' por drogo. Y hablo de la droga barata, del que mete bareto, pega, basuco o heroína. Porque el otro drogo, el de la cocaína, es recibido como un príncipe en los círculos sociales.
Pero volviendo al drogo de la calle, acuérdese cómo es que uno actúa cuando se topa con ellos en la calle. Nosotras, las mujeres, usualmente agarramos con más fuerza el bolso, porque lo primero que creemos es que nos va a robar (por supuesto, para seguir metiendo), los hombres los miran con mucho desdén, como pretendiendo no entender cómo alguien llega tan bajo y ambos, todos nosotros, quiero decir, nos tapamos la nariz porque usualmente el tipo o la pelada, llevan varios días sin probar ducha.
Pero vámonos para un centro comercial, un restaurante o una discoteca y la cosa cambia. Tratamos de no hacernos muy al lado del mafiosito, pero casi que no nos importa que esté ahí. Ya hacen parte del paisaje. Muchos hombres admiran a sus 'hembras', todas hechas a la medida del mismo cirujano plástico (el molde es como el mismo ¿no les parece?), vestidas con las mismas prendas de las mismas marcas que se han especializado en nenas tipo serie "El cartel" y ellos, usualmente rapados, con músculos de gimnasio y mirada de quien desprecia todo lo que no sean ellos mismos.
Pero a estos últimos se les acepta: en el club, en el gimnasio, en el colegio de los niños, en el restaurante, en la sociedad, en el negocio (cualquiera que sea).
Los 'mágicos' de ahora, son menos escandalosos que los de hace algunos años. Ya no muestran demasiado lo que compran (digámonos la verdad, ellos compran estrato), pero ninguna sociedad le hace el feo a la plata que traen de diversas formas. Los demás ciudadanos saben quiénes son, dónde viven, de qué viven, pero nadie hace nada. Excepto mirar para el otro lado.
Pero sí son más aceptados o se les mira con meros resquemor que al pobre 'drogo' llevao, que es el producto de los negocios de aquél.
Mientras esta sociedad siga siendo tan complaciente con la corrupción (la de la cultura 'narco' y la de los corruptos públicos y privados), difícilmente podremos avanzar.
Conozco un funcionario público del que todo el mundo sabe cuánto ha robado, pero para todo su entorno social es un personaje muy inteligente, con una viveza sin igual que ha sabido aprovechar las oportunidades. ¡¡¡!!! Le ha metido la mano al bolsillo a todos sus contertulios (robándole al Estado), pero les parece inteligente y hasta digno de admiración.
La estupidez puede llegar a un punto muy alto. Si no hacemos algo al respecto.

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