domingo, 25 de abril de 2010

Todos creamos al diablo

En todas las misas de hoy (domingo 25 de abril), por lo menos en Pereira, los sacerdotes se refierieron al tema de la pederastia de algunos miembros de la iglesia católica (no con esos términos, por supuesto) sino como la persecución y el tratamiento que los enemigos le están dando a la iglesia, los obispos y los curas.
Vamos por partes, como decía Jack el Destripador. Nadie está acusando a la iglesia católica de que tenga como práctica de sus obispos, sacerdotes y seguidores la violación de niños. Se trata de que unos personajes en los cuales confían los ciudadanos, violaron menores de edad y que algunos de sus superiores amparados en unas arcaicas normas y secretos de confesión y solidaridad de cuerpo, son cómplices de esos que son delitos.
No señores sacerdotes. El único enemigo de esta historia, el único diablo real (no imaginario), son hombres enfermos, que usando su autoridad y la confianza que en ellos tiene la gente se vuelven abusadores de niños y niñas. Y también son demonios los que los protegen de la administración de justicia.
Seguir asustando a los fieles católicos con el diablo es una ridiculez. El día que actúen conforme a las normas divinas y humanas, los denominados vicarios de Cristo en la tierra, será otro cantar.
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Hablando de diablos y promotores de espantos, leyendo hoy todo lo aparecido en los medios colombianos sobre el presidente del vecino Venezuela, recordé dos cosas.
La primera, que hace varios años (tal vez cuando Chávez comenzó a gobernar a su país) muchos opinadores de oficio en Colombia estaban 'mataos' con el loquito coronel, porque ese sí decía verdades al resto de la humanidas. Cómo lo aplaudían desde la barrera, o sea desde sus columnas de opinión o sus emisoras. Era chistoso todo lo que decía.
Hoy les parece un enfermo, loquito y un personaje que nos puede hacer mucho daño a los colombianos. Neco, el filósofo guane, dice que "la lengua es el azote...", y es verdad.
Y lo otro que recordé relacionado con este penúltimo párrafo, fue como subieron como espuma en el 98 a un personaje que ustedes ya saben qué fue lo que hizo en Colombia.
La vida enseña que es mejor opinar con buen criterio, conocimientos y cabeza fría, y no subirse a ninguna ola oportunista, para no tener luego que arrepentirse o hacer como si no fuéramos responsables de los desatinos en el poder, por acción o por omisión.

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