Hay una publicidad que me parece fantástica. Esa que dice más o menos así: Tiene dolor de cabeza, de espalda, tiene espasmos musculares.... y hay un personaje que responde Sí señor...
Todo para llegar a la conclusión, de que el dolor le tiene miedo a "Dolorán". No sé si por hablar de marcas cobren en estos espacios, pero tenía que hacer la mención para que se comprendiera la mención a esa publicidad, que para ser sinceros, es un poco viejita. (Nada qué ver con quien esto escribe, por supuesto).
Bueno hablo de lo anterior, porque se me parece mucho lo del Sí ñor, a lo que ocurrió durante toda esta semana. Unos periodistas de España se vinieron para Pereira dos semanas, a rebuscar sicaritos, porque un artículo de una revista nacional les había llamado la atención.
El banquete -para ellos- estaba servido. Putas, sicarios, pobreza, armas, niños que matan por plata o por llevarle lana a la madre, parce.
En eso llevamos ¿qué? Unos 30 años diría yo. Cineastas, periodistas, Ongs se han alimentado durante todo este tiempo, sin dolor, de nuestra realidad.
Scarface, es basada en un mafioso que por supuesto vive y se alimenta de Colombia. Un actorazo Al Pacino.
Luego vino toda la serie de películas monotemáticas de los mejores cineastas colombianos. Todas, le echaban más sal a la herida de la violencia y el narcotráfico.
Y así sucesivamente. No recuerdo una premiación del Simón Bolívar en los 35 años que lleva ese premio de periodismo, que no se haya llevado los galardones precisamente la fórmula ganadora.
Por eso la copiaron los extranjeros. Porque nosotros les dimos la idea. Entonces les pagan a putas, sicarios ( o hasta a gente que no lo es), para que digan lo que ellos y su audiencia se supone que quieren oír.
Eso pasó con los periodistas de un canal español que comenzaban su serie de reportajes. ¿Adivinen cual fue el tema escogido? Putas, narcos, violencia, sicarios ¿en dónde? Of course, en Colombia. ¿Dónde más?
Pero lo anterior ocurre desde hace más o menos cinco años para acá, lo de la prostitución y el sicariato, porque se les está agotando a los periodistas extranjeros la gasolina de la guerrilla.
Cuando yo empecé a ejercer el periodismo, a comienzos de la década del 90, estaba en su furor la moda de ir a recibir secuestrados de la guerrilla, en operativos en los que participaba la Cruz Roja como garante. Yo lo hice tres veces, en una de esas ocasiones, por poco y tropas de la segunda división del Ejército, en Bucaramanga, nos mata. Estaban en su derecho, para los uniformados, éramos los delincuentes que llevábamos a un secuestrado. Hoy lo cuento con risa, pero sacar la tarjeta de periodista (que se usaba y existía) no me habría salvado de explicar qué hacía con un secuestrado en zona roja.
Entonces comenzaron a aparecer los reporteros extranjeros, a los que les parece fantástico venir a presenciar guerras (es en lo que más se especializan), hablan con los jefes rebeldes, se ponen las botas de caucho negras (les parece de lo mejor usar esos zapatos en los que nadan los pies) y también es su mayor anhelo que los hagan transportarse en mula y chalupa para ir a ver al jefe guerrillero o 'para' en una época más reciente.
Lo demás es realismo mágico. Cocinar con leña, bañarse en el río, ser picado por el zancudo, ver en persona al mito guerrillero. Es su aventura y se la narrarán a sus nietos y éstos a los suyos. Les priva decir zona selvática o en algún lugar de los andes, porque eso es una zona remotísima y ajena a su realidad, para la psique de sus televidentes o lectores.
Pero todo eso pasa, digo yo, porque siempre es más fácil mirar la miseria ajena que la propia. Y no voy a caer en la tentación aquí de decir cuáles son las miserias de sociedades como la española o la norteamericana, porque ellos lo saben muy bien.
Pero nosotros somos hasta torpes. Como en el caso de algunos de los que les abrimos la puerta a los españoles (hasta yo caí), para explicarles cuál es la realidad de una ciudad como Pereira y ellos se tomaron la libertad interpretativa de falsear unas cuántas cosas.
La pregunta pudo haber sido: Yo ser periodista extranjero, aquí haber putas, narcos, sicarios, pobreza, desorden y corrupción.
Rta: Sí señor. Siga Ud.
Querida Sonia, comparto tu inconformismo,pero quiero decirte, que llevo cuatro meses en Colombia después de 10 años de vivir fuera del país, y estoy conmocionada con los seriados y documentales que sobre el sicariato, la drogadicción, la prostitución y el oscuro mundo de los narcos, etc,etc, hacen nuestros compatriotas. Hoy la televisión nacional muestra esta cruda realidad y tiene más rating que una novela rosa de nuestra época de adolescentes. Así que sin el ánimo de justificar a los extranjeros, llaménse periodistas, investigadores o lo que sea, por tomar estos temas y mostrarlos en sus países, con el morbo propio del amarillismo, tenemos que ver la paja en nuestro propio ojo. En mi humilde opinión nosotros somos los primeros en jugar a ser los heroes mostrando una realidad que existe, pero que antes que educar, edificar e instruir a una sociedad enferma, lo que hace es que dia a día le da su dosis de morbo. Que triste prender la tv y ver que los canales están inundados de física enfermedad mental. Series como El Cartel, ahora viene el Cartel Dos, sino no estoy mal, El Capo, pronto vendra, con seguridad el legado de los capos, Rosario Tijeras, La Pandilla, entre las que he podido detectar, lo único que están haciendo por un lado, es alimentar a un televidente que se acostumbró a la cruda realidad y que toma la actitud indiferente de "a mi no me ha tocado vivir eso", entonces, si acaso dice tenaz. O por otro, enseñar tácticas, estrategias para que quienes se mueven en esos bajos mundos o quieren pertencer a ellos, no se pierdan un capitulo de estas series. Que mal estamos, querida Sonia, que mal. Creeme que no dan ganas de ver un noticiero en la television o escuchar radio, porque todo son malas noticias. Nosotros que somos tan creativos, tan tenaces, porque no se le habrá ocurrido a alguno de estos genios hacer un programa donde impere lo positivo, o enseñar a traves de los sucesos negativos lo positivo, de tal forma que surta el efecto contrario en nuestra sociedad que cada vez tiene más tostado el cerebro.
ResponderEliminarAsí las cosas yo no me sorprendo por lo que están haciendo los periodistas españoles, o norteamericanos, si en casa se está dando mal ejemplo, ¿que podemos esperar de los que no viven en ella?
Felicitaciones. Ana María me había dicho que tenías un buen blog y no me mintió. Es una prosa rica que ayuda a meterle el diente a un tema que es denso y complejo como son las relaciones con las fuentes y la mirada tipo safari que le dan los periodistas extranjeros a lo indómito de nuestros paisajes y realidades.
ResponderEliminarAlgo parecido le pasó al periodista estadounidense Herbert Matthews cuando entrevistó a Fidel Castro en las montañas de la Sierra Maestra, en Cuba. La entrevista fraguó una imagen idealizada de Castro porque Matthews quedó intoxicado del contexto y la aventura.
En fin, felicitaciones por el blog.
Saludos,
Un paisano
http://victorsolano.com