domingo, 11 de abril de 2010

Cómo van las cosas...

Esta actividad, la de espulgar, la hacían las mamás cuando estábamos chiquitos. Por lo menos así fue en mi casa.
El tema empezaba con la rasquiña habitual en un pelo de nena, seguía con una peinilla negra y concluía (piojos y liendres) en un pañuelo o tela blanca que mostraba el delito, cometido por supuesto por otros niños o niñas del colegio. Había que quejarse ante la directora, por tener piojosos en la clase, que era como ser de peor familia. La labor se hacía a pleno sol, sobre las rodillas de la autora de los días.
Ellas encontraban todo el ganado del pelo. Espulgaban, encontraban, maldecían, echaban lo inventado y lo que no, para que no 'brillara' el pelo infantil.
Yo recuerdo que una de esas tareas, la terminé yo con un poco de gasolina en mi cabeza (ojo, no es que tenga ni haya tenido nunca intenciones suicidas), pero había oído que eso ayudaba a acabar con la plaga. Acabó con mi pelo.
Pero bueno, todo ese preámbulo es para saludar que estoy aquí, con este blog, para espulgar temas de mujeres, de periodismo, de investigaciones, de lo que me gusta. Siga Ud.

1 comentario:

  1. Siga ud, si señor. Sonia, he leído con gusto estos escritos y no se por qué, pero alcanzo a sentir en la escritura, la cadencia del parlar santanderiano (con i?), quizás porque en el blog casi que hablamos...,no se. Muy buenos. Amena lectura, temas candentes. Un saludo. HR Meneses

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